Qué tiempos.
Hace muchos años que empecé con esto de los ordenadores. Tuve la suerte (por lo menos yo lo considero suerte) de crecer en el mismo tiempo en que los ordenadores comenzaban a salir del ámbito universitario, corporativo o militar para llegar a unos pocos hogares.
Lo mío fue amor a primera vista. No se los años que tendría cuando pedí mi primer ordenador, 8 o 9 años, que por entonces no era como ahora, que en casi todos los hogares ya hay un PC. Aún antes había tenido mi primer “cacharro”: una consola Philips Videopac con un par de juegos en cartucho, donde los píxeles eran como ladrillos de la construcción, pero eso no cuenta
Fue con ese primer ordenador donde me inicié en este mundillo. Era un Amstrad CPC, aunque inevitablemente tuve contactos con un Spectrum y con los PC 8086 de Intel (recuerdo que era un Amstrad PC1512, a 8 Mhz y 512 Kb de memoria RAM).
Con mi Amstrad descubrí los juegos. Puedo decir que conozco casi todos los juegos de esa época y eso me llevó a investigar más: cómo se hacía un juego, que era eso de la “programación”, que significaban los POKEs y porqué los “cargadores” podían conseguir que disfrutase de vidas infinitas en los juegos.
Eran los tiempos de los 8-bits. Tiempos donde juegos como “La Abadía del Crimen” fueron un fenómeno social dentro del mundillo, donde el “Humprey” era considerado el más difícil de los juegos y donde se manejaban términos como “Filmation” (Knight Lore, Head Over Heels, Gunfright…) y donde nos asombrábamos con los primeros efectos de Scroll Parallax.
Tengo aún los listados de mis primeros programas en el BASIC integrado de Amstrad. Desde el punto de vista de cualquier paradigma de programación son terribles, pero bueno, tenía unos 8 o 9 años y como única documentación el manual del CPC y un libro de BASIC para otra versión que era del todo incompatible. Pero algo hacía, y ya sabía que a eso me iba a dedicar.
Son tiempos que recuerdo con gran nostalgia. Ahora todo el mundo tiene ordenador (lo cual no es que sea malo), pero no muchos recordamos esos primeros tiempos, esos cursores parpadeantes, esas paletas de colores limitadas, cuando no había ratón, ni Windows, ni Internet. Cuando comprábamos MicroManía (primera y segunda edición) o MicroHobby, cuando los juegos se compraban en el MailSoft de Montera y los copiábamos con el discology. Eran buenos tiempos, más auténticos, donde los que estábamos en esto éramos vocacionales.
Ahora ya casi no juego. Me marea tanto 3D y me parece aberrante que se necesiten esa ingente capacidad de memoria, velocidad de procesador y carísimas tarjetas aceleradoras.
Raramente me engancho con algún juego, y casi siempre es 2D o me recuerda de alguna manera a esos primeros juegos que de verdad me gustaron.
Vale, quizás esté un poco anclado en el pasado, pero es que…conocí el tiempo de los 8 bits.
________________________________________
Enlaces a webs dedicadas a la retroinformática:
El museo de los 8 bits
Retrogames-retrocomputer
Retro tienda