Ayer 17 de septiembre, durante la fase de saludos y presentaciones previos a la KPM (reunión de geeks para charlar sobre cosas geeks mientras se comen costillas) sucedió algo, algo que, lamentablemente no es tan inusual hoy día, pero que una vez más nos hace pensar (al menos a mi
) sobre un tema que suele ser bastante polémico.
El caso es que estando charlando y riendo junto a la barra de un bar, entra un hijo de y sin mediar palabra y sin que nos demos cuenta, coge un bolso de uno de nosotros y sale por la puerta a paso muy ligero (o corriendo, no sabemos porque no lo vimos). La camarera detrás de la barra nos avisó y salimos corriendo a la calle, con unos 10 segundos de retraso. Los suficientes como para no dar con ese indeseable. Conclusión, un bolso robado que contenía móvil, DNIs, tarjetas y demás. Una putada, vaya.
Mi propuesta de debate no es si a ese tipo habría que matarle, o sólo cortarle los huevos (aunque ese podría ser otro interesante debate :-)), sino que hubiese pasado si en toda la calle hubiese cámaras de seguridad, como hay ya en muchas ciudades de Europa.
Llenar las calles de cámaras es algo que siempre levanta polémicas entre los defensores de la intimidad y los defensores de la seguridad ciudadana. Cuando en otras ciudades se han puesto cámaras ha habido cierto revuelo social, a pesar de que finalmente las han implantado. Y desde que las pusieron, se han conseguido, en muchos casos, reducir considerablemente el nivel de delincuencia. Ayer mismo, de haber estado dotada la calle con cámaras de seguridad, muy probablemente habríamos podido identificar al ladrón.
Me gustaría conocer vuestra opinión al respecto para saber si mi forma de pensar está alineada con la de la media geek. Y esta es mi opinión:
El que no hace nada malo no tiene nada que temer por el hecho de que haya cámaras.
Está claro que las cámaras no disuaden a todo el mundo. El inmigrante desesperado que lleva tres días sin comer, durmiendo en la calle, va a robar haya o no haya cámaras en cuanto se le presente la ocasión. No se puede luchar contra la desesperación, pero, al igual que la seguridad informática, no se trata de hacer infranqueable una puerta, sino que franquearla sea tan difícil que desanime a cualquiera, y si además la traspasas tengas la certeza de que te han grabado/logeado/registrado.
Así pues, dotar a las calles de cámaras, sería un filtro para reducir el número de robos.
Paralelamente, sé que esto que digo es un arma de doble filo. Porque por esa regla del tres, también sería interesante que la policía tuviese acceso directo a los servidores de las operadores de telefonía móvil para localizar rápidamente al ladrón del bolso, averiguando su posición actual en base a que antenas dan cobertura al móvil robado. Y claro, eso significa que el cualquier momento, la policía, si quisiera, sabría dónde estás y ver lo que haces usando las cámaras que están en la calle.
Los ultradefensores de la seguridad ciudadana no tendrían problemas a aceptar esto último. Pero, ¿Dónde está la frontera? ¿Dónde parar? Porque ya puestos, lo ideal es que el gobierno nos inserte un chip, y pueda saber incluso qué compramos, cuando, donde, a quien, y hasta oír lo que estamos oyendo nosotros en ese momento. Un Gran Hermano en toda regla, vaya. Si no haces nada malo no tienes nada que temer. La policía no va a consultar tu chip a menos que seas sospechoso de un delito.
Pero a mi eso ya me parecería demasiado. Lo que está claro es que es muy difícil donde situar la frontera. Y lo verdaderamente peligroso del asunto, es que la policía es humana. Es sobornable. Es falible. Y estaríamos dando demasiado poder a un pequeño colectivo de la sociedad (las fuerzas del estado). Y eso, está comprobado que es un antipatrón de diseño, una worst-practice de la legislación, una fuente de inagotable de bugs para el correcto funcionamiento del programa LaSociedad 2.0
Per o sin ir tan lejos, decidme, ¿cámaras sí, o cámaras no?