Voy a hablar sobre un documental que pusieron en Cuatro que, aunque tarde, he podido ver gracias a las bondades del P2P. Se trata de “Gente Extraordinaria” y en concreto el dedicado al superdotado Daniel Tammet.
Este chico inglés sufrió un ataque de epilepsia cuando era muy pequeño y desde entonces “obtuvo” lo que él denomina un extraño poder que le permite hacer cálculos extraordinarios sin esfuerzo y le otorga un increíble don para los idiomas.
Hay muchos superdotados por el mundo, en mayor o menor grado, pero el caso de Daniel Tammet es verdaderamente asombroso. Sufre un extraño caso de sinestesia, de tal forma que él “siente” los números. Para él tienen propiedades como tamaño, color, forma, movimiento o luminosidad. Cuando se le pide que realice un cálculo matemático él no se pone a resolver mentalmente el problema siguiendo un algoritmo aprendido, simplemente los números van apareciendo como un paisaje delante de él y solo tiene que leerlos, lo que resulta ser la solución al problema, normalmente con una precisión superior a las calculadoras e incluso a los ordenadores por el número de decimales que recita.
Lo verdaderamente increíble del poder de Tammet no es su capacidad para recordar 22.500 decimales de Pi y recitarlos sin error durante más de 5 horas, o aprender el complejísimo idioma Islandés en tan sólo 1 semana. Hay otros superdotados capaces de eso y más, como Kim Peek, el autista que inspiró el personaje de Rain Man en la película homónima que protagonizaron Dustin Hoffman y Tom Cruise.
Peek lee los libros utilizando un ojo para cada carilla en tan sólo 8 segundos y recuerda el 98% de lo que “escanea”. Su cerebro es como un disco duro infinito, aunque paradójicamente en un test de inteligencia usual está por debajo de la media.
Lo escalofriante de la mente de Daniel Tammet es la forma en que su cerebro opera: cuando se le pide que haga una operación él visualiza el primer operando (con alguna extraña forma, textura, color…) y luego el otro operando de la misma manera. Entre ambas figuras hay una separación. Su mente “rellena” ese espacio construyendo una nueva figura que puede interpretar. Esa figura es la solución a la operación.
Esto es tan radicalmente diferente a todo lo que el ser humano ha aprendido durante su historia que podría abrir las puertas a un rumbo nuevo en la investigación neurológica, con el añadido de que Tammet es perfectamente consciente y puede hablarnos sobre su particular mundo interior y su relación eterna con los números.
Él vive rodeado de números, con sus enormes nueves y sus diminutos seises, con sus luminosos unos y sus estruendosos cincos. Para él los números primos son redondos y agradables y el número Pi es la máxima expresión de la belleza, recorriendo con su mirada sus decimales como el que contempla un paisaje hermoso.
Y además vive felizmente con ello, aunque como él mismo dice “hay un paso muy pequeño entre un gran talento y una gran discapacidad”.
Este documental me ha impresionado profundamente, una vez más os recomiendo que intentéis verlo. (Podéis probar a poner “Daniel Tammet” en vuestra red P2P favorita).