Reflexión de un eterno insatisfecho: empresa privada vs administración pública
El pasado sábado día 26 tuvo lugar el primer examen de las pruebas de selección para el Cuerpo Superior de Sistemas e Informática de la AGE. Como viene siendo habitual en los últimos años me presenté, aunque sin demasiadas esperanzas, ya que no tengo ni ganas ni tiempo de ponerme a estudiar toda la “mierda” que hay que estudiar para ir con un mínimo de garantías, así que podriamos decir que me lo tomo como una especie de “trivial pursuit”. La verdad es que mi subconsciente me traiciona… me presento por inercia, por deporte, porque es el camino ascendente lógico hacia una mejora económica, que no de trabajo (de acuerdo a los parámetros de lo que me gusta o me deja de gustar) y tampoco porque realmente lo quiera, y claro, uno no pasa por el trumático proceso de estudiar todo eso que ni te gusta ni te importa por placer, sino por motivación, y si uno no está motivado y no se es masoquista…
Por otro lado tenemos la eterna debacle de la excedencia, una vez que uno alcanza la fecha critica (yo la alcancé hace ya unos meses) empieza a pensar ¿me voy?, ¿me quedo?… al principio uno piensa: “en cuanto pueda pedirme la excedencia me la pido, esto no es para mi”. Luego resulta que pasan 5 años, uno al final se hace su hueco, y aunque ese hueco no cumple al 100% tus espectativas, uno piensa “¿y fuera las cumpliré?”… uno se da cuenta de que mierda hay en todos lados, que la satisfacción contínua a un grado aceptable es dificil de conseguir… y claro, entran dudas.
Uno se plantea que, al final, lo único que merecería el cambio sería algo como irse a currar a google una temporada o emprender tu propia aventura empresarial, porque desgraciadamente el cubo con mierda y las botas de pocero te las llevas siempre allá donde vayas. Pero claro, eso no es ni fácil ni inmediato.
Luego está la eterna sensación de ir contra corriente… cuando yo me quiero ir, otros quieren entrar… pero vamos, eso es lo de menos, he ido contra corriente toda mi vida, por qué cambiar ahora…
Muchos me dicen que el entorno de las TI remonta de nuevo, que hay demanda, que hay buenas ofertas, pero yo siego viendo la mierda de siempre. Y sinceramente, para comer mierda, prefiero comerla donde estoy, al menos “estoy a resguardo”. ¿Cómo veis el entorno laboral?, ¿qué empresas merecen la pena?, ¿realmente es posible disfrutar trabajando y hacer lo que te guste o es que siempre seré un utópico frustrado?… En fin, mi eterno desencanto aparece de nuevo… provocado por la reciente incorporación de un amigo mio a Google Irlanda, y que me comentaba el otro día que se va una temporadita a Mountain View… envidia sana, por supuesto.
¿Qué pensáis?, ¿cómo valoráis vuestra satisfacción laboral dentro del cómputo global de vuestra experiencia vital diaria?, ¿estamos destinados a la eterna insatisfacción?

Mayo 28th, 2007 at 11:14 am
Yo creo que la solución en el fondo la sabes….
Mayo 28th, 2007 at 11:37 am
Pues la verdad es que no, sino no me atormentaría con estas reflexiones ni os daría la brasa con ello periódicametne, jejeje… la verdad es que la balanza está equilibrada y según mi estado de ánimo o el contexto circunstancial del momento, se inclina hacia un lado o hacia otro…
Unicamente sé que la única situación en la que no tendría dudas es aquella en la que la alternativa es tan radicalmente distinta o tan motivadora que no hay razón alguna para no hacerlo (por ejemplo si puedes irte a currar a google o alguna alternativa similar).
Ahora bien, el resto de alternativas “más cercanas” hacen que mi balanza esté equilibrada… que no sea tan fácil decantarse por algo…
¿Tú lo ves tan sencillo?
Mayo 28th, 2007 at 1:54 pm
Yo te voy a decir una cosa que al menos te haga reflexionar como me ha hecho a mi. Nuestro problema es mas un tema filosófico-psicológico que otra cosa.
Creo que la gente como nosotros (por lo que veo, al menos tu y yo) tenemos una insatisfacción patológica (si es que eso existe). Es decir, pase lo que pase, siempre tenemos la sensación de que podríamos estar mejor y por lo tanto creemos siempre que el momento actual que vivimos es una mierda.
No podemos evitarlo.
Hay muchísima gente, millones de personas, que son “felices” con lo que tienen, que se conforman con poder comprarse ese cochecito tan mono, pagar su casa, tener hijos como todo el mundo hace y un trabajo medio estable. Se sienten parte de esta sociedad tal como la conocemos y se adaptan para encontrar su hueco.
Yo creo que nosotros no encontramos ese hueco porque esto no está hecho para nosotros, no nos sentimos parte de un “todo” que es la sociedad y siempre tendemos a iniciativas individuales o reducidas en tamaño (empresas) o a pensar en trabajos de ensueño, como lo de Google, que nos saque un poco de lo corriente.
Lo cierto es que aun en el posible caso (sobre todo en tu caso, Angel) de que encontrases un curro en Google, estoy casi convencido de que al cabo de 6 meses descubrirías toda la mierda que se esconde allí, porque nuestros ojos están especialmente adiestrados para encontrarla, y acabarías hasta los mismos bemoles, como en todos lados, de soportar a determinados iluminados y a otros faltos de luces.
Ya has vivido una aventura empresarial… ¿y acabaste hasta donde? Si ahora vuelves a tener una gran idea que quieres sacar adelante empezaras a encontrarte AL RESTO DEL MUNDO que no te deja hacer las cosas como tu quieres.
El problema no es la mierda que hay en los sitios, el problema somos nosotros mismos, inconformistas atormentados, que no soportamos la estupidez generalizada de nuestros congéneres pero que, hagamos lo que hagamos, nos vemos obligados a nadar en ella.
Y todo ese conjunto de zombies consumistas nos imponen una regla que no podemos soportar, aunque nos esforcemos en ello: para subsistir y estar integrado tienes que tener un trabajo remunerado.
El problema es nuestra actitud vital, y mayor problema es en mi caso que, sabiéndolo, ni siquiera trato de cambiarla, y no por que no pueda (que probablemente no pueda
sino porque eso me convertiría en uno mas, un conformista asentado y abducido.
Lo que necesitamos tu y yo es un mecenas que nos deje una isla lo suficientemente grande como para que quepan únicamente los colegas y donde podamos desarrollar todas las paranoias que se nos ocurran. Puede que tengas razón y que Google sea precisamente eso… pero yo no estaría tan seguro.
Para terminar, te recomiendo que te veas un capítulo del programa REDES que se llama “Aprendiendo a ser felices”. El resumen es que el hombre es feliz a través de sus relaciones con los demás. Mi conclusión es que cuando uno piensa que todos los demás son gilipollas es muy difícil relacionarse con ellos y por tanto ser feliz.
Mayo 28th, 2007 at 8:03 pm
Coincido contigo en que este tema es totalmente psicológico-filosófico, y de caracter totalmente personal. A esa conclusión llegas cuando la mayoria de la gente, cuando le planteas tu dilema vital, te contesta con un “no sé de qué te quejas, si estás de puta madre”, así que claro, es normal pensar “pues debe ser cosa mia”. Si analizamos la situación de forma totalmente objetiva y suponemos que la gente y sus opiniones se distribuyen según una campana de gauss, efectivamente el 90% de la gente se conforma y es feliz, hay un 5% de inadaptados, y otro 5% de “descontentos patológicos”.
Mi insatisfacción viene porque creo que la unica forma de sentirme realizado (laboralmente hablando) es de acuerdo a modelo utópico que o bien es imposible o, al menos, muy complicado de alcanzar en el espacio/tiempo que me ha tocado vivir.
Lo de Google era un ejemplo concreto para ilustrar lo que creo que sería de las pocas cosas que me serviría como revulsivo para dar un giro de timón. Por el momento, lo que he podido ver a mi alrededor, no ha conseguido que mi balanza se incline hacia el lado contrario al que actualmente se encuentra.
La verdad es que yo sé lo que quiero… hubo un momento en que tuve algo muy parecido, y disfruté de ello como nunca he disfrutado (¿todo tiempo pasado fue mejor?). Ahora lo tengo en pequeñas dosis, y porque yo lo he buscado, pero no son más que “pildoras” que tomo todos los días para no caer en la monotonía… mi anhelo sería el poder convertir ese modelo de actividad “en ráfagas” en un modelo de actividad continua… pero, eso es complicado. Y quizás el hacerlo implique bajar el listón en otros factores, que desgraciadamente también tienen su peso específico a la hora de tomar una decisión (exigencias de dedicación, retribución económica, etc.)
En fin, que a lo de la isla me apunto… cuando consigas tu isla, dame las coordenadas que me voy para allá. Respecto a la “búsqueda de la felicidad” de Punset… ¿merece la pena leer el libro?, o con ver ese episodio de REDES ya me vale. Jejeje
Por cierto Makinolo… claramente tu estás en un grado de insatisfacción superior al mio… necesitas unas vacaciones
Mayo 29th, 2007 at 1:59 pm
Creo que os equivocáis cuando os diferenciáis del resto por el simple hecho de pensar que sóis los únicos que tenéis inquietudes.
Todo el mundo tiene inquietudes. Y el hecho de, por ejemplo, tener posesiones como una casa o un coche no implica aceptación, y ni muchísimo menos realización, por parte del poseedor. Es un tópico demasiado aceptado.
Si bien es verdad que alcanzar un nivel socio-económico aceptable en muchos casos ayuda al apoltronamiento de la mente, no es cierto que eso sea una norma ni que automáticamente excluya del grupo de los ‘inquietos’ a los apoltronados.
La cuestión es hasta donde llegan las inquietudes de la gente. A vosotros, por lo que leo, el éxtasis existencial probablemente llegaría si pudierais trabajar bajo el manto de Google. Ahí veríais cumplidas todas vuestras expectativas y ese lugar será donde estaréis más cerca de la felicidad. Noble intención, sin duda. Pero hay que contemplar que haya gente que se conforme trabajando de dependiente en una BEEP. Que con eso sean felices. Hay que contemplarlo.
De todos modos, si realmente tenéis esa inquietud, sentiros afortunados. Porque en definitiva poseerla, es poseer un don, una virtud. Es lo que os empujará en última instancia y cuando todo lo demás falle a llegar a donde pretendéis.
Por cierto, un saludo. No me he presentado y es la primera vez que escribo.
saludos.
p.d: yo también necesito unas vacaciones dado que mi grado de insatisfacción está rozando niveles insospechados.
Mayo 29th, 2007 at 2:55 pm
Yo, personalmente, no creo pertenecer a ningún grupo de iluminados que tienen inquietudes frente a otro grupo de gente sin ellas. Efectivamente todos tenemos inquietudes. A unos les gusta la historia, a otros les gusta el futbol, a otros les gusta la pesca y a otros les gusta tocarse los huevos. Casi todo el mundo tiene inquietudes por algo. Y digo “casi todo el mundo”, porque hay un porcentaje de gente, relativamente pequeño, a la que le importa todo una mierda, no le gusta nada, y se deja llevar por la corriente. De estos conozco al menos a un par. Siguiendo con el tema de las inquietudes, una vez que llegamos a la lógica conclusión de que a menos de que seas una ameba, algo te gustará y alguna inquietud tendrás en tu vida… la siguiente pregunta es… ¿y qué con qué grado de intensidad?, ¿con qué dedicación?, ¿cuán importantes son para tu satisfacción?. Contestar a esa pregunta permitirá clasificar a la gente en “interesado por”, “aficionado a”, “loco por” o “vive para”.
Así que creo que quitando las crisis existenciales con cierto toque anti-social como las de Makinolo
en el resto estamos de acuerdo.
El otro tema de debate es… ¿y tus inquietudes personales cómo afectan a tu grado de satisfacción?… y como tú bien dices, cada uno tiene que encontrar su camino hacia el “extásis existencial”, porque cada uno parametriza su satisfacción y felicidad de acuerdo a ciertos factores de índole laboral, personal, metafísica…
En mi caso personal me encuentro ante una crisis existencial de caracter laboral que, por el peso específico que yo personalmente le doy a “mis inquietudes”, afecta en cierta manera al plano de satisfacción personal. Efectivamente hay gente que considera esos planos disjuntos, y aunque le toque los cojones puede estar 8 horas al día haciendo algo que no le llena simplemente porque “es su trabajo”. En mi caso no es así, y como bien indicas, es algo muy personal, cada uno encuentra su camino a la satisfacción (lo de felicidad me parece excesivo) en unas cosas.
ya lo dice Meg W
Mayo 29th, 2007 at 2:57 pm
Yo, personalmente, no creo pertenecer a ningún grupo de iluminados que tienen inquietudes frente a otro grupo de gente sin ellas. Efectivamente todos tenemos inquietudes. A unos les gusta la historia, a otros les gusta el futbol, a otros les gusta la pesca y a otros les gusta tocarse los huevos. Casi todo el mundo tiene inquietudes por algo. Y digo “casi todo el mundo”, porque hay un porcentaje de gente, relativamente pequeño, a la que le importa todo una mierda, no le gusta nada, y se deja llevar por la corriente. De estos conozco al menos a un par. Siguiendo con el tema de las inquietudes, una vez que llegamos a la lógica conclusión de que a menos de que seas una ameba, algo te gustará y alguna inquietud tendrás en tu vida… la siguiente pregunta es… ¿y qué con qué grado de intensidad?, ¿con qué dedicación?, ¿cuán importantes son para tu satisfacción?. Contestar a esa pregunta permitirá clasificar a la gente en “interesado por”, “aficionado a”, “loco por” o “vive para”.
Así que creo que quitando las crisis existenciales con cierto toque anti-social como las de Makinolo
en el resto estamos de acuerdo.
El otro tema de debate es… ¿y tus inquietudes personales cómo afectan a tu grado de satisfacción?… y como tú bien dices, cada uno tiene que encontrar su camino hacia el “extásis existencial”, porque cada uno parametriza su satisfacción y felicidad de acuerdo a ciertos factores de índole laboral, personal, metafísica…
En mi caso personal me encuentro ante una crisis existencial de caracter laboral que, por el peso específico que yo personalmente le doy a “mis inquietudes”, afecta en cierta manera al plano de satisfacción personal. Efectivamente hay gente que considera esos planos disjuntos, y aunque le toque los cojones puede estar 8 horas al día haciendo algo que no le llena simplemente porque “es su trabajo”. En mi caso no es así, y como bien indicas, es algo muy personal, cada uno encuentra su camino a la satisfacción (lo de felicidad me parece excesivo) en unas cosas.
Ya lo dijo Meg Whitman, la CEO de E-Bay, en una entrevista que le hicieron y que leí hace tiempo: “la mierda de uno es el tesoro del otro”. Una gran verdad de la vida… lo que para uno es una mierda, para otro es una maravilla.
Mayo 29th, 2007 at 2:59 pm
Bieeen! vuelve el tema! creo que estamos preparados para una KPM :p
Logré salir de mi última crisis laboro-existencial gracias a descubrir este tema de mama ladilla:
http://www.youtube.com/watch?v=i8Ebol5N64c
En la vida hay que hacer cosas que joden, como por ejemplo, jode, pisar una mierda, o trabajar.
Al establecer el simil entre pisar una mierda y trabajar se me hizo la luz y comprendí que no es que no estuviera satisfecho en mi trabajo. Es que el trabajo, por definición no puede ser el cúlmen del éxtasis y dar sentido a mi existencia.
Yo actualmente estoy aceptablemente contento en mi curro, porque estoy aprendiendo cosas nuevas.
Puede que tu infelicidad laboral venga de que aquello que haces ya lo conoces? Podrías pedir un proyecto que fuera totalmente novedoso para tí?
Mayo 29th, 2007 at 3:40 pm
Ojalá todo se limitara a tener un trabajo aceptable en el que viera, aunque fuera en parte, colmadas mis aspiraciones laborales. Eso tiene que existir, es lo mínimo. Pero és lo mínimo siempre y cuando el trabajo sea un ‘medio para’ y no un ‘fin de’. Un medio para promocionar, un medio para evolucionar, un medio, endefinitiva, para aprender i seguir aprendiendo y seguir aprendiendo.
No sólo se limita todo a aprender. Hay que aprender, analizar, aplicar, aprender otra vez, analizar en base a lo aprendido de nuevo y finalmente aplicar para seguir aprendiendo.
Desconozco las edades entre las que nos encontramos pero poco importa. Me niego a adaptarme en un patrón por el cual llegue un momento en nuestra vida en el que ya no podamos seguir aprendiendo, analizando y aplicando. Y creo que en cierto modo una gran parte del problema reside ahí. En el tiempo.
El ritmo al que crece el conocimiento popular y, sobretodo, la oportunidad que nos brindan las comunicaciones modernas de poder casi oler el fruto del trabajo de los demás con una inmediatez que asusta influye directamente sobre nuestra manera de comportarnos. Las presiones para desarrollar nuestro trabajo con un nivel de satisfacción aceptable son enormes y el miedo a no estar a la altura crece al mismo ritmo.
Pero precisamente porqué somos conscientes de esto (no todo el mundo lo és), deberíamos sentirnos aventajados de algún modo y seguir aprendiendo, analizando y aplicando. (en ese orden y con paciencia).
Saludos
Julio 16th, 2008 at 2:59 pm
Me ha gustado leer este blog para saber más de mi.
Yo también soy una insatisfecha crónica y me siento bastante identificada con todos.
No hace mucho me sorprendí leyendo ‘Los 10 secretos de la felicidad’ y creedme. Funciona.
Los que no nos conformamos.. seguiremos sin hacerlo después de haber llegado a nuestros objetivos.
Me encantaría saber más sobre estos temas.
¿Conoceis más material en páginas, documentales, etc?.
De momento he tomado nota de REDES y ya me lo estoy bajando.
Gracias.
Julio 17th, 2008 at 3:15 pm
Si ves Redes… lee algo de Punset:
http://es.wikipedia.org/wiki/Eduard_Punset
http://www.eduardpunset.es/blog/